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A 10 años de la entrada de la PFP a la UNAM: “Recuperemos la memoria histórica”
En este mes se cumplen 10 años de la violación de la autonomía universitaria con la entrada de la PFP a las instalaciones de la UNAM, para ponerle fin a la huelga más larga que el movimiento estudiantil haya protagonizado. Ésta se extendió por 10 meses y no solo defendía la gratuidad de la educación si no también el carácter científico y humanístico de una educación de calidad para los hijos de los trabajadores.
A 10 años del final de esta huelga son vastas las experiencias que el movimiento estudiantil puede sacar para las futuras luchas.
Con el llamado neoliberalismo como nueva forma de gobierno, en la cual el gasto social es innecesario y muchas veces un “freno para el desarrollo de las economías emergentes”, y que no es más que la verdadera cara del capitalismo, los ataques a la clase trabajadora se intensifican. Los hijos de los trabajadores somos uno de los sectores más afectados por estas políticas pues la educación pública se convierte en un gran negocio y no en un derecho, en el cual además de redituar grandes ganancias es la forma de mantener a los trabajadores en condiciones miserables de vida e ignorancia.
Bajo esta lógica, en 1997 el entonces nuevo rector de la UNAM, Francisco Barnés de Castro, siguiendo recomendaciones del FMI, el BM y, claro, el gobierno federal, lanza los primeros ataques a la educación, eliminando los 4 turnos de los CCH, el pase automático lo convierte en pase reglamentario limitando así la permanencia en el bachillerato, y permitiendo la existencia de toda una serie de cobros ilegales así como una serie fraudes y abusos que las autoridades asentaron sobre las espaldas de los estudiantes. Eran los primeros pasos para la élitización de la educación pública. Posteriormente, envalentonado por la poca movilización en contra de estas embestidas, en 1999 lanza la Reforma al Reglamento General de Pagos, la cual proponía el pago de cuotas en nivel bachillerato de 15 salarios mínimos y en nivel superior 20 salarios mínimos por semestre, además de cobrar todos los servicios que brinda la universidad, esto con la excusa del bajo presupuesto otorgado a la universidad y que era necesario diversificar el financiamiento para obtener los recursos necesarios, esto en pocas palabras significaba el intento más descarado para la privatización de la UNAM y la educación pública y gratuita. En esta ocasión los estudiantes, padres de familia, maestros y trabajadores no aguantaron más y se lanzan a la lucha.
La organización estudiantil en contra de las reformas del rector, principalmente el llamado “Plan Barnés”, no se hizo esperar. Los estudiantes se aglutinan en lo que se llamó Asamblea Estudiantil Universitaria, la cual llama a un primer paro general el 11 de marzo para presionar a la dirección universitaria para que llevara a cabo un debate público. El 15 de marzo es aprobada la reforma al RGP por el Consejo Universitario;
Desde el inicio de la huelga, la organización estudiantil fue una expresión de la más autentica democracia, ya que los representantes por escuela se elegían por asambleas masivas donde no solo asistían estudiantes sino también profesores y trabajadores, los representantes elegidos eran los encargados de defender la postura de la mayoría en las asambleas del CGH y decidir los pasos a seguir del movimiento. Promoviendo la participación consiente de miles de estudiantes con la más amplia discusión sobre cada punto y llevando adelante los acuerdos tomados teniendo como objetivo la defensa más férrea por una educación pública y gratuita pero que en última instancia era la defensa y deseo de luchar por mejorar sus condiciones de vida; es así como comienza la más larga huelga de la UNAM.
Durante los 10 meses de duración de la huelga, ésta sufrió del ataque más feroz por parte del Estado; ataques que iban desde infiltrados en el movimiento - que intentaron desmotivarlo y dividirlo-, provocadores y ataques porriles, amenazas a los dirigentes del CGH y sus familias, secuestro de estudiantes y el ataque de los medios de comunicación, los cuales calificaban a los estudiantes como unos “paristas revoltosos, flojos que no querían estudiar y que dañaban la imagen de la universidad” tratando, con ello, de quitarle legitimidad a la lucha universitaria y mermar el apoyo a la huelga por parte de los trabajadores del país. La burguesía no podía aceptar el hecho de que la mejor universidad de América Latina, la más grande tanto en infraestructura como en recursos humanos y económicos, que produce cerca del 80% de la investigación científica, permanezca autónoma, pública y gratuita para los trabajadores y sus hijos, por ello su ataque sin tregua hacia la UNAM.
A pesar de los ataques sufridos, los estudiantes, durante el tiempo que duró la huelga, demostraron claramente que no estaban dispuestos a perder su educación, apoyaron consecuentemente todos los acuerdos del CGH, acudiendo a las marchas, mítines, brigadas, etcétera. Todos estos actos tuvieron asistencia de decenas de miles de estudiantes y sumaron también a organizaciones sociales que mostraron su apoyo a
Pero es imposible mantener durante un periodo tan largo de tiempo el mismo ánimo y participación de todos al máximo. Al transcurrir del tiempo y no verse una respuesta clara comenzó a notarse el cansancio, que es natural, de una capa de los estudiantes, lo cual llevó al protagonismo de corrientes y personajes en la toma de decisiones.
Cuando la marea estudiantil bajó muchos grupos de activistas organizados se aprovecharon de la situación llevando al movimiento a no tener una vinculación fuerte con la clase trabajadora que fuera más allá de un apoyo, es decir, reivindicando también sus demandas y sumándolas al pliego petitorio lo cual extendería la lucha poniendo en jaque a la burguesía y obligándola a dar respuestas serias para la solución de las demandas e incluso ganar demandas históricas de los estudiantes como comedores, becas y mejoramiento de instalaciones, entre otras cosas, dando fin a la huelga con una victoria contundente.
Está claro que el sacrificio y entrega de miles de estudiantes universitarios no fue en vano. Aún cuando la huelga terminó en una represión brutal por parte del estado, con la entrada de la PFP a las instalaciones de la UNAM y provocando con ello la detención de más de mil estudiantes, el movimiento estudiantil logró que parte de las reformas el 97 no se aplicaran al pie de la letra y más aun dar marcha atrás en el intento de privatizar a la Universidad. Pero el logro más importante, quizás, fue que el movimiento estudiantil demostró su capacidad de organización y lucha.
Resonar la huelga en la UNAM de 1999-2000, no es con un sentido meramente histórico o sentimental, tampoco se trata de que aquellos que se dicen herederos lo usen ante la comunidad estudiantil para plantearse como héroes de un movimiento que ellos mismos pusieron en peligro, no; recordamos la huelga de la UNAM porque la principal tarea para nosotros, las nuevas generaciones de universitarios, es el analizar y recuperar las mejores tradiciones del movimiento estudiantil, su organización, determinación, resistencia y capacidad de sacrificio y sobre todo aprender de los errores que se cometieron para no volver a repetirlos, creando una organización democrática, permanente, combativa y con carácter de clase a lo interno del movimiento estudiantil con los métodos del centralismo democrático, es decir, la máxima libertad a la hora de la discusión pero la máxima unidad a la hora de la acción y llevar las futuras luchas hacia la victoria.
En estos momentos, los ataques a la educación pública no han cesado. Los intentos de comenzar un proceso de tecnificación y privatización de la educación media superior a nivel nacional son más contundentes que nunca. La rectoría de la UNAM ha participado en estos procesos con el impulso del llamado “Nuevo Modelo para la Educación Media Superior”. Por todo esto y porque estamos convencidos de que los ataques en contra de la educación para los hijos de los trabajadores seguirán adelante, reiteramos la necesidad de estar preparados y recuperar las tradiciones del movimiento estudiantil.
Compañero estudiante, el CEDEP, heredero de estas lecciones y otras luchas, te invita a que te organices con nosotros y luches por recuperar los métodos tradicionales de lucha de la juventud y las históricas reivindicaciones de los estudiantes. Luchar por una mejor sociedad, una sociedad socialista.
Viva la huelga universitaria de 1999-2000
Viva el movimiento estudiantil
Unidos y organizados…¡¡Venceremos!!
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